Caso Ruth Gómez: hasta ahora, la causa tiene más dudas que certezas

La demora en la realización de periciales esenciales, las diversas contradicciones en los 18 testimonios y la falta de contundencia en las pruebas del juicio oral, ponen en jaque a la acusación, a raíz de las incipientes dudas en cuanto a la culpabilidad de Ariel Duarte en la causa. Hasta ahora, declararon 18 personas en total y la conclusión más importante es que no hay ningún testigo ocular de los hechos.

Una de las hipótesis iniciales de la fiscalía fue que había existido violencia previa al día de la muerte; afirmación que no pudo ser corroborada por ningún testigo, ya que nadie vio ni pudo comprobar ese dato. Al contrario, varios afirmaron que vieron cómo ella lo atacó a él en distintas circunstancias.

Una mujer que oportunamente había afirmado que Ruth tenía marcas de moretones, en el juicio se contradijo. Fue en ese momento que la fiscalía pidió que se la acuse por falso testimonio. Con ese relato, se estaría descartando la hipótesis del femicidio, ya que no se podría comprobar el dato de la violencia previa.

Las periciales balísticas terminan siendo el factor más gravitante

La primera pericia que se hizo -que es la más importante, ya que con el paso del tiempo los rastros se van degradando- se hizo mal; los resultados fueron muy confusos y no respondieron a los puntos de la pericia que había solicitado el juzgado. A eso cabe agregar que la absorción atómica de las manos del imputado (prueba de parafina) determinó que el mismo no tenía restos de pólvora en sus manos.

En la siguiente pericia, también pedida por el juzgado, se determinó que el disparo fue a 35 grados y a larga distancia. Luego, a pedido de la defensa, se presentó una nueva pericia que determinó que el disparo no fue a 35 grados, ya que el calibre del arma con el que se efectuó el disparo (22) cambia de trayectoria dentro del cuerpo. El orificio de entrada, totalmente redondo, indica con certeza que el disparo ingresó a 90 grados, compatible con el forcejeo.

La última pericia -realizada el miércoles pasado a pedido de la fiscalía- se hizo reproduciendo un disparo a boca de jarro (apoyada sobre el cuerpo), un disparo a quemarropa (a 5 centímetros del cuerpo) un disparo a 15 centímetros y un disparo a 50 centímetros. Eso se hizo sobre las prendas originales, y se comparó con los orificios originales.

Pero es obvio que después de 3 años los elementos originales no quedan iguales, ya que la prenda pierde sus características originales.

Más allá de algunos trascendidos periodísticos reproducidos en diferentes medios, los resultados oficiales de la misma aun no se han conocido; y el resultado de la misma tampoco lograría ser fidedigno, ya que se estarían cotejando disparos con 3 años de distancia temporal entre ambos.

Lo más lógico hubiera sido reproducirlos al inicio de la investigación, en vista a la degradación que sufren todos los elementos de la pólvora con el paso de semejante cantidad de tiempo.

Para la defensa, no sólo la instrucción fue realizada con sendas nulidades, sino que también durante el propio debate, a raíz del tiempo transcurrido; y más aún teniendo en cuenta que la pena prevista es de prisión perpetua.

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