Menos inflación, pero los bolsillos siguen flacos: ¿por qué no se sienten las mejoras?

El Indec informará mañana el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre 2020 y el acumulado anual rondaría el 35%, una baja de 15 puntos porcentuales respecto de 2019. Sin embargo, la desaceleración de los precios no se percibe en el día a día. Economistas opinan sobre el impacto en salarios. El esfuerzo por calmar la suba de precios que cerró 2019 con el 53,8% de aumento se verá reflejado en el Índice de Precios al Consumidor que dará a conocer mañana el Indec.

Aunque diciembre 2020 marcará un alza, el acumulado anual cercano al 35% revelará una baja de al menos 15 puntos porcentuales respecto al año anterior. La desaceleración, sin embargo, deja un sinsabor en los trabajadores ya que no se tradujo en una mejora salarial de similar envergadura. El impacto de la pandemia del coronavirus y el estancamiento que arrastran los sueldos son, según los economistas, las causas principales.

De acuerdo con mediciones privadas, la disparada de precios durante el mes de diciembre significará un incremento del índice oficial de al menos 3,2%. Con este dato, que mañana publicará por la tarde el Indec, la inflación cerrará el primer año de la pandemia y emergencia sanitaria con un promedio del 35% de suba, tal como lo anticipó el ministro de Economía, Martín Guzmán. En contraposición con el 2019, la mejora en el control de la inflación es evidente aunque no parece suficiente.

«La caída de la inflación será de 20 puntos casi en comparación con 2019 pero los trabajadores no lo sienten tanto porque durante siete u ocho meses muchos estuvieron cobrando una parte del salario (el 70%, quizás menos) por la situación a la que obligó la pandemia. Se sostuvo el empleo pero los precios de los alimentos siguieron aumentando», sostuvo el economista Fabián Medina.

El congelamiento de tarifas de servicios públicos y del transporte, no así de los precios de los combustibles, y la estabilidad monetaria (con excepción del mes de octubre) dio cierta tranquilidad al ritmo inflacionario. A pesar de este escenario, los salarios y las jubilaciones no absorbieron la mejora. Ocurre que las cifras oficiales indican que la mayoría de las paritarias y los haberes más bajos aumentaron casi en paralelo con los precios durante el 2020, pero la pérdida de poder adquisitivo que arrastran de los últimos años aún no se recuperó.

Damían Di Pace, analista económico y experto en consumo, explicó que «la restricción del ingreso se da, primero, porque las paritarias no lograron alcanzar el nivel de inflación del 2020 por más que sea más baja que la del año pasado; segundo, los sueldos que sí alcanzaron a los precios ya arrastraban una pérdida. Ocurre, además, que por la pandemia muchos trabajadores (en especial los monotributistas y autónomos) sufrieron aumentos de precios (o de costos) y cobraron sólo una parte del sueldo», aseguró.

«Como muchos no cobraron la totalidad del sueldo durante meses -continuó Medina- o no lograron recuperar poder adquisitivo, se siguieron endeudando con la tarjeta de crédito. Muchos hogares deben arriba de un 60% del salario normal y van a tardar en salir de ese desendeudamiento». Y agregó: «Por eso una recuperación del consumo se puede pronosticar recién para abril«.

«Una opción concreta que puede ayudar son los créditos personales a tasa accesible y a pagar en 24 o 36 meses. En vez de refinanciar la tarjeta, los trabajadores pueden cancelarla con el préstamo bancario, quedarse con cuotas más bajas del préstamo y volcar ese dinero que se ahorran al consumo», sugirió Medina.

 

Los alimentos, lo que más sube

En cualquier góndola o comercio de alimentos pudo observarse la suba de precios durante el último mes del año pasado. Múltiples informes privados resaltaron la suba de la carne vacuna, especialmente. Si bien los consumidores argentinos ya están acostumbrados a las remarcaciones de diciembre, el Indec confirmaría mañana que la suba general de precios tuvo un empuje clave: los incrementos en la comida.

De acuerdo con las estadísticas sobre inflación que publicó ayer el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), diciembre arrojó 4,3% de incremento promedio y “entre los motores simultáneos de la suba, que no habían estado presente en los últimos meses, se encuentra en primer lugar la carne vacuna, que subió 14,5% en diciembre (y 56% en el año, unos 20 puntos porcentuales por encima del promedio)».

Una opinion en “Menos inflación, pero los bolsillos siguen flacos: ¿por qué no se sienten las mejoras?”

  1. Engañapichanga dice:

    35 % es muy mentiroso, la caja de pollo de 15 kg estaba a mitad de año 1000$, a fin de año estaba 2000, eso es 35%???

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