La abuela Dora pasó la primera noche en su casa, pudo relajarse y descansar después de momentos de mucho estrés

Hace algunos días se conoció el caso de Dora Do Santos quien se encontraba en tratamiento médico en la ciudad de Posadas, cuando su vivienda ubicada en el Barrio Santa Rosa fue usurpada y ocupada por una pareja de desconocidos. Aprovechando que la casa estuvo desocupada durante el tiempo en el que Dora permaneció en la Capital de la provincia, estas personas ingresaron, aparentemente forzando las cerraduras de las puertas. Para defenderse, los ocupantes argumentaron que tenían un permiso del IProDHa y que el inmueble había sido readjudicado porque estaba desocupado y se debían cuotas.

Germán Brítez, el nieto de Dora, la abuela de 85 años que el sábado a la tarde pudo entrar nuevamente a su casa, contó que todas esas versiones son falsas, y que tanto las cuotas de amortización como los servicios están al día.

A Dora la agarró la cuarentena en Posadas, donde se trasladó con su nieto en el mes de marzo para realizarse un tratamiento por un cáncer de piel. La pandemia postergó las intervenciones que finalmente le practicaron en los últimos dos meses, antes de que pudiera volver para Iguazú.

Según explicó Germán a El Independiente Iguazú, el jueves 23, estando en Posadas, se enteró por sus vecinos Charras y Balbuena, lo que estaba pasando en la casa que ocupaba su abuela. «Es cierto que mi abuela estuvo en un geriátrico, pero hace bastante ya la habíamos retirado y estaba a cargo mío», indicó.

Irene Brítez, la hija de Dora y tía de Germán, quien falleció el año pasado. fue la adjudicataria original de la vivienda.


 

El sábado a la tarde, luego de esperar sin resultados positivos que alguna autoridad se hiciera presente en el lugar para autorizarlos a entrar, Germán tomó la decisión de entrar a la vivienda. Para su sorpresa, lamentablemente se encontró con un panorama desolador, ya que faltaban muchos enseres: «hasta los focos se llevaron», contó.

 

Los «okupas» habrían roto las cerraduras para entrar a la vivienda


 

Ahora, Germán y su abuela esperan poder ampliar la denuncia en fiscalía, para poner en conocimiento de la justicia el panorama con el que se encontraron al retornar al hogar.

«Lo importante es que mi abuela ya está en su casa, recién anoche pudimos descansar; mi abuela está feliz, se reencontró con sus plantas y ahora solo nos queda esperar que la justicia actúe», remarcó Germán.

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