Por sus efectos adversos frenaron el ensayo con hidroxicloroquina en el país y no lo usarán más en coronavirus

El proyecto “Solidaridad”, que ensayaba con varias drogas en pacientes con coronavirus de diez hospitales del país, interrumpirá su uso, dados los efectos adversos que reportó la Organización Mundial de la Salud este fin de semana. Gustavo Lopardo, uno de los asesores del Ministerio de Salud de la Nación en materia de Covid-19, confirmó que se espera que en las próximas horas la cartera que dirige Ginés González García​ haga extensiva la decisión a todos los centros de salud del país, ya que, como dijo Lopardo, «son medicamentos que se consiguen en cualquier farmacia».

El derrotero del antipalúdico hidroxicloroquina dentro del interminable paréntesis que abrió el coronavirus está mostrando el comportamiento de un estrellato de corta duración: subió su reputación (fogueado por polémicos personajes como Donald Trump o Jair Bolsonaro) y ahora baja en picada al fracaso. Mientras Brasil anunció que “de todos modos” continuará utilizando esos fármacos.

Según publicó el diario Clarín, la decisión de retrotraer el uso de la hidroxicloroquina (y la cloroquina, ambos, antipalúdicos) se tomó luego de que la respetada revista científica The Lancet publicara el viernes los resultados de un estudio en más de 90.000 pacientes, que mostró efectos negativos derivados del uso de esos medicamentos en enfermos de coronavirus.

Si bien la investigación utilizó una metodología cuestionable, la OMS tomó nota del asunto y el fin de semana determinó suspender esa línea de ensayos dentro de su proyecto internacional “Solidarity” (“Solidaridad”), del cual la Argentina forma parte, junto con otros 90 países.

 

El científico francés Didier Raoult, promotor del uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del coronavirus. (AFP)

El científico francés Didier Raoult, promotor del uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del coronavirus. (AFP)


 

Es que la OMS, a través de 300 centros de salud en todo el mundo, venía impulsando un proyecto para testear la efectividad de cinco fármacos (ya existentes y que se utilizan a diario para tratar distintas infecciones) en pacientes con Covid positivo. En Argentina este proyecto se puso en práctica en diez hospitales, entre los que se encontraba el SAMIC de Puerto Iguazú, pero sólo con cuatro de las cinco líneas de drogas, ya que una, el remdesivir, no está aprobado por la ANMAT. Desde ahora se utilizarán sólo tres de los cinco fármacos.

Así lo confirmó Gustavo Lopardo, médico infectólogo del Centro Stamboulian, consultor en enfermedades infecciosas del Hospital Bernardo Houssay y miembro del grupo de médicos que asesora al Gobierno en el contexto de la pandemia: “Se decidió suspender la administración de cloroquina e hidroxicloroquina en el marco del proyecto ‘Solidaridad’. No hay todavía una bajada concreta desde el Ministerio en cuanto a su uso en otros centros de salud”. Sin embargo, en el sector circula que la medida se difundirá en las próximas horas.

Ocurre que desde hace días, infectólogos de distintas instituciones vinieron mostrando inquietud -por no hablar de un rechazo explícito- a esas drogas para tratar el coronavirus, a contrapelo de las recomendaciones de personajes como el mediático profesor francés Didier Raoult o el propio presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien se jactó de tomar, él mismo, una pastillita de hidroxicloroquina. Ahora, algunos medios de ese país aseguran que ya no lo estaría haciendo.

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, uno de los promotores de la hidroxicloroquina contra el coronavirus. /AP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, uno de los promotores de la hidroxicloroquina contra el coronavirus. /AP


 

La cloroquina y la hidroxicloroquina son antipalúdicos, es decir, medicamentos para tratar la malaria. Si bien podrían ser eficaces contra esa infección, se los cuestiona en relación al coronavirus por generar “arritmias, básicamente y otros problemas cardíacos”, destacó Arnaldo Casiró, jefe de Infectología del Hospital Álvarez. Esos efectos adversos empeoran cuando esas drogas son combinadas con azitromicina, un antibiótico de amplio espectro que se estuvo probando en forma cruzada con hidroxicloroquina.

“Por eso (siguió Casiró), personalmente creo que habría que suspender el uso de estas drogas en casos de Covid positivo. Ya varios hospitales los están suspendiendo, según los distintos colegas con los que pude comunicarme este fin de semana. Lo cierto es que nunca hubo un estudio grande y serio con hidroxicloroquina que mostrara efectos positivos en coronavirus”.

¿En cuántos centros de salud del país se están usando hoy estos medicamentos para tratar a enfermos de Covid-19? “Esa cifra para mí es incierta… son medicamentos que se venden en la esquina”, explicó Lopardo.

Es simple: si bien sólo diez hospitales integran el proyecto de la OMS a nivel nacional (es decir que administran, al azar, uno de los cuatro medicamentos de ese ensayo, y luego reportan los resultados al organismo internacional) las guías del Ministerio de Salud avalan el uso de estos fármacos, por lo que, en los hechos, cualquier hospital, sanatorio o clínica privada podría estar utilizándolas en sus pacientes.

«El tratamiento con hidroxicloroquina dura cinco días y la OMS recomendó que los pacientes en tratamiento no lo interrumpan. La cuestión sería no sumar nuevos», explicó Lopardo.

Para Casiró, “tiene sentido que se deje de usar. Primero circuló un paper que decía que no servía para nada. Después otro que decía lo contrario y, ahora, este estudio en 96.000 pacientes que observa una mayor tasa de letalidad, aunque advierte que habrá que esperar estudios posteriores. Deberíamos recordar el aprendizaje que tenemos del VIH. Durante mucho tiempo fuimos y volvimos con las drogas, hasta que pudimos quedarnos con las que funcionaban”.

Con o sin sesgo

Es importante aclarar que la propia The Lancet plantea una objeción sobre la metodología del estudio que publica, advirtió Lopardo: “No diría que el paper descarta el uso de hidroxicloroquina. En algunos pacientes se vio más arritmia, pero es un estudio observacional y no aleatorizado, es decir que tiene sesgo”.

En medio de una proliferación abrumadora de papers científicos y de creciente “infodemia”, es central explicar la diferencia metodológica a la que apuntó el médico.

Un estudio puede ser “aleatorizado” (“a veces mal traducido acá como ‘randomizado‘”, señaló Lopardo) si se aplica al azar, sobre un número equis de pacientes. “Supongamos que uno quiere testear el uso de filtros solares. Toma mil personas que están en la playa y a algunos les da una crema ‘placebo’, digamos, nada, y a otros les aplica filtro solar, sin que el médico ni el paciente sepan quién recibió cuál. En este caso, como la administración es aleatoria, no hay sesgo”. Este tipo de estudios suelen llamarse “doble ciego”.

Pero si en cambio se discrimina a quiénes se les da el placebo o cierto fármaco, se dice que es observacional, y que hay un sesgo en el estudio, es decir, una suerte de “torcimiento” que interfiere en los resultados. Este tipo de ensayos son útiles en la «previa», es decir, para motorizar un estudio aleatorizado o, al revés, para confirmar los resultados obtenidos en una investigación de ese tipo. Lo importante es que el estudio de The Lancet sobre 96.000 pacientes tiene sesgo. Es observacional.

Según concluyó Lopardo, por ahora, “el análisis mostró que no hay beneficios en el uso de esa droga, compara los que lo recibieron con los que no y dice que incluso podría aumentar la mortalidad. Pero no fue un estudio hecho al azar sino con sesgo porque distinguieron según la gravedad de los pacientes”.

 

Fuente: Clarín

0 opiniones en “Por sus efectos adversos frenaron el ensayo con hidroxicloroquina en el país y no lo usarán más en coronavirus”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.